Las emociones aparecen para guiarnos y para enseñarnos. Cuando no las canalizamos nos siguen rondando, esperando que hagamos algo con ellas.
Por eso es importante identificarlas y otorgarles un significado, para poder así entenderlas y "archivarlas". Les damos el espacio que necesitan, para que dejen de ocupar todo el nuestro.
A través de la técnica de etiquetado hemos puesto nombre a los sentimientos para después indagar sobre qué emociones los acompañan, cuáles nos gustan más, cuáles menos...
¿Cuándo fue la última vez que te paraste a escuchar tus emociones?

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